miércoles, 1 de mayo de 2024

La Pregunta

"Odiaba el mundo, y me alejé de él. Y ahora que he dejado el mundo, resulta que no me gusto yo. Volveré al mundo; era un alivio pensar que lo que estaba mal no era yo, sino el mundo".


Hay días que sólo quieres encerrarte en el sótano. Pero hay días en que ni siquiera eso basta. Querrías salir de tu propio sótano, no sólo esconderte en él, sino huir de él. Pero no se puede. Entonces te encierras más hondo, levantas muros más altos e intentas que nada llegue a ti. Buscas una llave que te permita a la vez escapar y seguir encerrado, y por un rato lo consigues. Pero cuando vuelves, todo vuelve a ti. Vuelve La Pregunta.


Cada día, ves a personas que la tienen contestada. Tienen una familia, hijos, un negocio, algo. Una respuesta. Sabes que hay personas como tú, que no tienen respuesta a La Pregunta, y supones que un día, dejará de importar, como dejaron de importar otras cosas que en su día parecieron importantes. Pero La Pregunta sigue ahí, siempre está. No se va. Exige que la contestes, pero no puedes hacerlo. Te gustaría recordar otras cosas que podrían contestarla, pero no son suficientes para ella. Insiste en que todas tus respuestas no valen para contestarla. Nada de lo que haces, ninguno de tus esfuerzos, sirve para nada. Así que sigues escondido, a la espera de que simplemente se quiera marchar o callar.


La Pregunta. Cómo la odio. Deja de exigirme, no me acoses más, ¿qué derecho tienes? Soy Yo quien manda. La Pregunta me pega, me golpea una y otra vez. Seguirá aquí varios días, y le da igual lo que haga o diga, me seguirá pegando. Una mañana no estará, se cansará y se habrá ido, pero volverá. Ojalá no vuelva nunca más. Me dice que si no vuelve, será porque yo no la habré contestado, habré perdido. Me da igual. A ella parece importarle, a mí no. Me da igual.


Aquí abajo estoy segura. Intentar contestarla, implica demasiado dolor, más del que quiero sentir de nuevo. Prefiero que me pegue aquí, prefiero perder definitivamente a volver a sufrir. Esto, no es ser cobarde, es haber pretendido ser demasiado valiente; es haber aprendido a no tocar el fuego, a no sacar el brazo por la ventanilla, a guardarte de las cosas que producen dolor. Es sensatez. La Pregunta puede decir lo que quiera o pegarme cuanto quiera. No conseguirá que vuelva a querer sentir dolor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Destacado

Precio de sangre

  Asturias, 1984   Supongo que sería magnífico disponer de cámaras en todas partes. Si las videocámaras no fueran el aparato caro y engo...